En esta ocasión les invito a conocer el blog Escribidores y Literaturos, un lugar de expresión libre y fresco, donde tuve el privilegio de participar con un relato que naturalmente deseo compartirles.
Disfruten mucho del espacio:
Solsticio Interno.
Para asomarse a la ventana debió cerrar primero los ojos. La verdad nunca creyó obligarse a olvidar para hacer un breve esfuerzo y comprender, porque su ángel ya solía cubrirle el rostro de acuerdo a cada imagen.
Muy poco le faltó para habituarse a los destellos del cuadro interno: líneas transversales apuntando su mirada, ahora ya perdida o como fundida entre los aces que su mente creía detallar. A pesar del sedante, la muy profunda persistencia anidaba una idea todavía viva, aunque agonizante.
“¡Corre, corre! ¡Grita, Grita!”
Mucho se había ocultado y ya no pudo acceder a esa transición que siempre desdeñó según por inocua. Ignorar convenientemente recubrió su alma de comodidades falaces y sólo llantos de aire.
Al regresar y enterarse con esos ojos ya habituados a la oscuridad, su semblante reflejó un tenue deseo de continuar con aquel afanoso capricho convertido en vida, aunque apuntó que dicho atrevimiento nunca estuvo dentro de sus planes.
Cuando las palabras no revelan su significado y se ocultan entre las formas... es fácil llegar pronto al muro sordo, renuente a siquiera transparentarse en cualquier comunión. Y así termina, y así se rinde, aunque todavía pasen por ahí ciertos halos, que a veces llamamos ángeles, pero que en su grito ahogado ya no resuena ningún color.